Este texto fue escrito por su autor a propósito de la conmemoración del XXX aniversario del asesinato del Che.
Adolfo Pérez Esquivel.
Luchador pacifista argentino. Premio Nobel de la Paz.
El pensamiento y el testimonio de Ernesto Che Guevara, a 30 años de su muerte, se revela en los pueblos de América Latina y en otros continentes y su figura continúa vigente. Siempre señalé que los mártires son semillas de vida y no de muerte, porque su ejemplo ilumina caminos y forja destinos.
Ese joven médico argentino renuncia a su vida personal y se pone al servicio de los pueblos para alcanzar la libertad y esa actitud de vida, va creciendo en conciencia crítica frente a la grave situación de América Latina. Durante sus viajes por el continente, fue tomando contacto con la realidad. Pudo palpar las situaciones de dependencia y opresión, de miseria y marginalidad, de la injusticia estructural y explotación de millones de hermanos latinoamerica¬nos, en un continente plagado de gobiernos dictatoriales.
Se conmovió frente a tantas injusticias y tuvo que sentir un cambio muy profundo en su mente y corazón para abandonar su bienestar personal y sumarse a la lucha por la liberación de los pueblos.
Fue uno de los artífices, junto a Fidel Castro, de la Revolución Cubana que naciera en Sierra Maestra. Después del triunfo revolucionario, tenía conciencia que el problema de la dependencia y sometimiento de los pueblos era continental y dejando a sus compañeros y hermanos cubanos, emprendió otros caminos en su compromiso junto a los desposeídos de América Latina.
Mucho se podrá decir sobre la legitimidad de la lucha armada; si existían otras alternativas para derrotar a la dictadura de Batista. Es una larga discusión acerca de los caminos a seguir. Personalmente creo en la lucha no vio¬lenta, en emprender otros caminos y alternativas para alcanzar la liberación.
Pienso en Mahatma Gandhi en la India, o Martin Luther King en Estados Unidos y en muchas otras luchas y experiencias en América Latina, como el trabajo de Dom Helder Camara y el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, o los organismos de Derechos Humanos en tantas partes del continente. Son opciones de vida y debe hacerse una lectura profunda de las vivencias y necesidades de cada pueblo y respetarlas.
El Che, optó y asumió su compromiso de llevar a otros países del continen¬te los ideales revolucionarios que dieron fruto en Cuba. Se podrá compartir o no su ideología y opción de vida, pero es evidente que la figura del Che se acrecienta y es un referente para los pueblos y, fundamentalmente, para los jóvenes que buscan encontrar modelos donde reflejarse y poder construir sus utopías. Esto es posible porque, a 30 años de su muerte en tierra boliviana, el Che es coherencia entre el decir y el hacer, es no claudicar a sus ideales a pesar de todo, es mantener una actitud firme y humanitaria, compartiendo el sufrimiento y las esperanzas de liberación frente a la opresión.
Las dictaduras militares y las oligarquías aliadas trataron por todos los me¬dios de desprestigiar y condenar al olvido a ese médico revolucionario que demostró con su ejemplo de vida, que es preferible vivir y morir de pie con dignidad y no vivir esclavizado y de rodillas.
Y esto es importante, en momentos de fuerte crisis de credibilidad como los que estamos viviendo. Quienes tienen la responsabilidad social, política y económica de nuestros pueblos viven en la incoherencia, en la mentira y la corrupción. Han claudicado a sus principios y valores éticos y espirituales, generando la impunidad de múltiples crímenes cometidos, la impunidad eco¬nómica que lleva a una mayor dependencia porque se entrega al patrimonio de los pueblos en manos de los grandes capitales internacionales. Son aque¬llos personajes que lamentablemente bastardean el hacer político vaciándolo de contenidos y valores éticos.
Los jóvenes con conciencia critica buscan referentes, ejemplos de vida y testimonios que les iluminen el camino. La figura y el pensamiento del Che Guevara ilumina horizontes y esperanzas, es un ejemplo a tener en cuenta en el sentido de que es posible cambiar y superar las injusticias, y marca los caminos de la liberación hacia la construcción de la Patria Grande. El Che continúa esa obra inconclusa iniciada por los Libertadores de América. Ha plantado la semilla de la libertad e ideales de los pueblos. Las semillas, si caen en tierra fértil, darán sus frutos y se multiplicarán en el corazón y en las mentes.
Fuente: Tomado de Memorias. Encuentro Mundial Ernesto Che Guevara. Vallegrande, Bolivia. 5-11 de octubre de 1997. Fundación Che Guevara, La Paz, s.f.