Pachungo y Pombo salieron de exploración; con uno de los compañeros bolivianos, Serafín. Llegaron algo más lejos que nosotros y encontraron la bifurcación del arroyo, una quebradita que parece estar buena. Al regreso se quedaron haraganeando en la casa y el chofer de Algarañaz (1), que venía a traer los hombres con unas compras que le habían hecho, los vio. Tremenda bronca eché y decidimos trasladarnos mañana a la manigua, donde haremos campamento perenne. Tumaini se dejará ver porque ya lo conocen y figurará como un empleado más de la finca. Esto se deteriora rápidamente; hay que ver si nos permiten traer, aunque sea a nuestros hombres. Con ellos estaré tranquilo.
(1) Ciro Algarañaz Leigue, propietario de la finca El Pincal, la más cercana a la finca de Ñacahuasú, propiedad de los guerrilleros.