Seguimos avanzando lentamente. Al llegar al campamento donde está la tumba de Rubio encontramos charqui que habíamos dejado en mal estado y sebo; recogimos todo, no había señales de guardias. Cruzamos el Ñacahuazú con precaución e iniciamos el camino hacia Pirirenda por una quebrada explorada por Miguel pero cuyo camino no está terminado. Paramos a las 17 y comimos el pedazo de charqui y el sebo.