Sin novedad de La Paz. Pachungo y Pombo volvieron a explorar el arroyo pero no están muy convencidos de que sea el campamento indicado. El lunes lo exploraremos con Tumaini. Argañaraz (1) vino a arreglar el camino para sacar piedras del río y estuvo un buen rato en ese trabajo. Al parecer, no sospecha de nuestra presencia aquí. Todo transcurre monótonamente; los mosquitos y las garrapatas están empezando a crear llagas molestas en las picaduras infectadas. El frío se hace sentir un poco en la madrugada.
(1) Ciro Algarañaz Leigue, propietario de la finca El Pincal, la más cercana a la finca de Ñacahuasú, propiedad de los guerrilleros.