Después de un día de continuo chapeo, que arrojó una caminata útil de poco más de 2 horas, llegamos a un arroyo de bastante agua que parece tener rumbo norte. Para mañana haremos simultáneamente la exploración a ver si tuerce el rumbo y continuaremos la chapea. Nos queda comida para dos días solamente y escasa. Estamos a una altura de 1,080 metros, 200 sobre el nivel del Ñacahuasu. Se oye un ruido lejano de motor cuya dirección es inidentificable.