Confiscada por los militares bolivianos, en la última hoja de una agenda verde, con fecha 7 de octubre de 1967, apenas se puede leer por la difícil caligrafía de su autor: “Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicaciones, bucólicamente…” Estas palabras no parecen de ningún modo el epílogo de la epopeya heroica que se describe en este Diario, no se percibe ni el más mínimo dejo de desánimo, de pesimismo, de derrota; por el contrario, parece un principio, el prólogo.